22 ago. 2017

La hora del juguete dirigido

Los que fuimos niños en la Cuba de los años 70, solo teníamos derecho a tres juguetes al año: el Básico (costaba más de 6 pesos), el No Básico (de 2 a 5 pesos) y el Dirigido (inferior a 2 pesos). El orden con el que los núcleos familiares podían entrar a la tienda a comprar se decidía en un sorteo.
Esas son las mismas opciones que el país ha tenido con su destino desde 1959, solo que nunca le han permitido participar en un sorteo y ya es un anciano sin futuro ni deseos de seguir jugando. Alen Lauzán nos lo ilustra de una manera genial.

7 ago. 2017

Capitolio

Mi primo Lázaro Perez Venegas tenía un juego de Capitolio, es decir, la versión cubana del Monopolio. Cuando éramos niños y mi padre me llevaba a La Habana de vacaciones, nos pasábamos días enteros jugando. 
Aunque en la imagen no se puede leer el tablero, lo recuerdo de memoria: 
Salida/ Muralla/ Banca Comunal/ Cuba/ Impuesto/ Ferrocarril/ Águila/ Casualidad/ Monte/ Reina/ Cárcel/ Galeano/ Empresa Eléctrica/ San Rafael/ Neptuno/ Ferrocarril Occidental/ Belascoain/ Banca Comunal/ Infanta/ Carlos III/ Parqueo Gratis/ San Lázaro/ Casualidad/ Malecón/ Prado/ Ferrocarril del Sur/ 10 de Octubre/ Calzada de Luyanó/ Acueducto/ Vía Blanca/ ¡A la Cárcel!/ Avenida de los Presidentes/ Paseo/ Banca Comunal/ Quinta Avenida/ Ferrocarril Oriental/ Casualidad/ Miramar/ Impuesto de Lujo/ Biltmore.
Ahora solo me falta tirar los dados sobre la mesa, sobre esa Cuba imposible.

No coman cuento

Hace 17 años que vivo en República Dominicana y durante todo este tiempo mi sentido de pertenencia por este país no ha hecho más que crecer. Se lo debo a los increíbles dominicanos que me han tendido la mano al pasar y a lo que he hallado en mis caminos (han sido muchos). 
El sábado tuvimos que bajar a buscar a Ellen Pérez (comadre de Diana Sarlabous y una de sus amigas más queridas). Cuando volvíamos a la Loma de Thoreau, nos tocó ir detrás de una llovizna pertinaz y de este "delivery". 
Recuerdo que le dije a Diana que por cosas como esa yo amaba a este país. Entonces ella sacó el iPhone de sus cartera y, después de lidiar con la distancia y el enfoque, hizo eso esta foto.
Ya lo saben, si suben hasta Jarabacoa... ¡no coman cuento, coman queso Marte!

Dile algo al olor de los cipreses

No te dejes atemorizar
por ese enorme pájaro
que justo ahora
nos pasa por encima,
mientras sobrevuela
la casa, el bosque
y la neblina
donde por fin serás libre.

No permitas que su grito
aterrador
se clave en tu espalda.
Solo avanza despacio,
hasta que por fin 
alcances
la mejor vista del pueblo.
Dile algo al olor
de los cipreses
y piensa en todo
lo que tuvo que pasar
para que las cosas
llegaran a este punto.

No te dejes amedrentar,
ignora el peso
de su gigantesca sombra.
Si te fijas bien,
ahora eres tú
la que está
a punto
de empezar a volar.

2 ago. 2017

Cuba se detiene otra vez para que los cubanos no avancen

La dictadura de Cuba ha llegado a un punto que detesta que los cubanos disfruten cualquier tipo de bienestar, menos aún si llegan a él por cuenta propia. Prefiere que la gente no salga del círculo vicioso de la subsistencia, que permanezca encerrada en esa angustia las 24 horas del día.
Una tarde, hace ya unos años, llevé a Abilio Estévez a Casa de Teatro. Avanzábamos por la calle Padre Billini, atardecía en el corazón colonial de Santo Domingo. A un lado y al otro, la gente compartía en los colmados (bodegas). Nadie andaba sin camisa, nadie manoteaba ni gritaba, todos parecía disfrutar de ese momento.
“Los cubanos no tienen acceso a ninguno de esos placeres", me dijo Abilio y empezó a señalar cosas con la punta del dedo, como si estuviera dejando una enumeración por escrito. Hoy, al leer que el régimen de Raúl Castro “ha cancelado de forma definitiva la entrega de licencias para varios negocios privados”, recordé aquella escena.
En la Resolución del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), se advierte que “no se concederán nuevas autorizaciones para un grupo de actividades hasta tanto concluya el perfeccionamiento del trabajo por cuenta propia”. Dicho en otras palabras, Cuba se detiene otra vez para que los cubanos no avancen.
Los que tenían pensando arrendar una vivienda, pueden olvidarse de ello. El que pretendía vender croquetas, debe abandonar su sueño. El que tiene arte para remendar autos destrozados y quería poner su propio tallercito, es mejor que vaya buscando otra cosa a la que dedicarse. La lista es larga, la de las prohibiciones quiero decir.
Una vez más el Estado cubano reafirma que, además de privar a sus ciudadanos de sus libertades individuales y sus derechos fundamentales, también está dispuesto a intervenir sus sueños y cualquier ansia de mejoría en el futuro.