LIBROS

LA VENTA DEL MIEL
(1988)
No conservo ningún ejemplar de esta plaquette, tampoco ninguno de sus poemas (Alfredo Zaldívar me prometió rescatarlos). El título se debe a unos almacenes del río San Juan, en la Matanzas del siglo XIX, hasta donde llegaban los trenes cargados de miel de purga. La anecdota de aquellas ruinas es más valiosa que la ingenuidad de mis textos, hechos en una época donde no sabía controlar el asombro.
Camilo Venegas



LAS CANCIONES SE OLVIDAN
(1991)
Aunque antes las Ediciones Vigía ya me había publicado una pequeña plaquette, este es en verdad mi primer cuaderno de poemas. Como tal le quiero. Fue ilustrado por Sigfredo Ariel y editado por Alfredo Zaldívar. El propio Zaldívar se ocupó de operar el mimeógrafo y de iluminar cada página con acuarelas vencidas y pinceles deshechos.
Para hacer la portada, Sigfredo se inspiró en una bellísima fotografía de Esther Borja y Ernesto Lecuona. Todavía estoy satisfecho con muchos de esos poemas. Pero ninguno de ellos supera las alegrías que compartí con Sigfredo y Zaldívar. Quizás esa es la verdadera razón por la que siempre recuerdo a mi “opera prima” con tanto cariño.
Camilo Venegas



CINE VEDADO
(1994)
Con el invento de la Colección Paseo, Alfredo Zaldívar me permitió seguir cerca de las Ediciones Vigía a 100 kilómetros de distancia de Matanzas. Solo se publicaron tres libros: Un seguidor de Montaigne mira La Habana (1994), de Antonio José Ponte; Memorial de las ciudades (1995), de Diego José, Olivia Manning y Camilo Venegas; y Cine Vedado, un poemario del que solo se encuadernaron unos 30 ejemplares y cuyas tripas quedaron dispersas entre Matanzas y México D.F.
Camilo Venegas



LOS TRENES NO VUELVEN
(1994)

"Sólo en su madurez podría el creador salvar los escollos que la perspectiva municipal le ofrece como sustancia poética. ese desafío -magna aventura- la sume gloriosamente Camilo Venegas Yero con Los trenes no vuelven, su primer libro de poemas.
Paradero de Camarones, sitio remoto en la memoria y paraíso perdido de la niñez, deviene región mítica en la poesía cubana con su procesión de viajero que pasan, de melodías y nostalgias, de personajes rescatados en la niebla del tiempo".
                                                                                                      Raúl Luis



ITINERARIO
[Poemas, 1994-2002]
Escrito en muchos lugares (el Paradero de Camarones, Cienfuegos, El Vedado, Madrid, Cuernavaca, San Miguel Regla, Veracruz, Mixcoac, Bogotá y Santo Domingo) entre 1993 y 2002. Este libro tuvo demasiados nombres, algunos respondían a fechas precisas y otros a casualidades, cifras o hechos que ya nada significan. El título definitivo lo encontré en Listas, el cuento de Guillermo Cabrera Infante. En las paredes de mi casa colgaron siempre los horarios exactos de todos los trenes que pasaban y aprender a leerlos, en el sentido correcto (ascendente o descendente), me costó más trabajo que entender las difíciles manecillas del reloj. Durante mucho tiempo creí que, fuera de los ferroviarios, sólo yo advertía en esas complicadas columnas combinaciones, cruces, apeaderos, enlaces y ramales. Pero, según Cabrera Infante, Yeats prefería leer itinerarios antes que libros de versos; lo cual prueba que ni siquiera el más raro de los vicios es nuevo bajo el sol.
                                                                                         Camilo Venegas


AFUERA
[Poemas, 2003-2007]

Afuera es un libro escrito en el exterior de una isla y en el interior de otra. En poco más de cien páginas, Camilo Venegas traza el diario de lo que ha sido su experiencia en el exilio.
En Los trenes no vuelven (1993), Venegas comenzó a saldar su deuda con la estación de ferrocarril del Paradero de Camarones, la casa de los abuelos maternos donde transcurrió su infancia. Luego, con Itinerario (2003), reunió textos escritos en Cuba, España, México y Colombia.
Pero es en Afuera donde el poeta establece un antes y un después: “Poco a poco me ido zafando de ese afán que tenemos los cubanos por convertir todo viaje de ida en un regreso. Pero sin quererlo me he vuelto a quedar adentro. Por más libres que seamos, siempre hay un lugar del que no podemos salir”, asegura Venegas.
                                                                                   Felipe Lázaro



IRLANDA ESTÁ DESPUÉS DEL PUENTE
(2008)

Un viejo tren avanza, tal vez por última vez, hacia el que por décadas fue su destino. El viaje físico de la vetusta máquina, testigo de tiempos mejores, es también un recorrido hacia el pasado, hacia un doblez perdido de la historia donde todavía palpita la Cuba profunda de la caña, el ron y el azúcar.
Camilo Venegas, que alguna vez hizo este trayecto hacia la nada o hacia el todo, nos lleva con él y nos hace testigos de una agonía. A diferencia de la mayoría de los autores de su generación, él no busca las frustraciones y negaciones de una sociedad en los universos exultantes de la prostitución, los balseros o los jóvenes rockeros: va hacia las esencias de una nación construida en ese doloroso y refulgente contrapunteo del tabaco y el azúcar.
Buscando el mundo perdido de los viejos ingenios y de la humanidad que vivía en ellos y por ellos, encuentra esa Nada, agreste y elemental, donde todavía palpitan unas vidas extraviadas, también condenadas a desaparecer, como tantos de esos sitios emblemáticos de una nación. “Irlanda está después del puente” es la necrológica de una realidad cubana y, a la vez, un canto de amor a la historia de lo que fuimos.
Leonardo Padura



¿POR QUÉ DECIMOS ADIÓS CUANDO PASAN LOS TRENES?
(2012)


"En estas ciento cincuenta y cinco páginas de una estructura deliberadamente fragmentaria (que tan bien se apropia de toda una tradición literaria cubana e incluso del gótico sureño norteamericano), se asiste a la disolución de la nostalgia. No hay nostalgia. Y es que no hay “tristeza melancólica por el recuerdo de una dicha perdida”. Hay, eso sí, el gozo de la restitución. La alegría de renombrar un atlas y redibujar los mapas. La fuerza de saber que si la política y la historia se empeñan a veces en arrasar, al final se tiene la literatura para recomponer la geografía tanto física como espiritual de un país.
El lector no debe dejarse engañar: el Paradero de Camarones es una sinécdoque de Cuba. Camilo Venegas da fe de un mundo arruinado que se alza otra vez gracias a libros como el suyo". 
                                                                                                                 Abilio Estévez




LA VUELTA A CUBA

(2013)

"Aunque Camilo Venegas cuenta en este libro su regreso a Cuba, después de 10 años, lo cierto es que él nunca llegó a irse de su país. Le fue imposible hacerlo, porque lo lleva por dentro. A pesar de que ha vivido de manera intensa su experiencia en República Dominicana, y me consta que ama a mi país, él sigue viviendo en su isla.

Desde su balcón en Santo Domingo alcanza a ver el andén del Paradero de Camarones, escucha los pitazos de los trenes de su infancia, siente el salitre del malecón de la Habana, distingue el humo de las chimeneas de los ingenios y los campos de caña, salta hacia las cascadas del río Hanabanilla.
En este viaje hacia sus orígenes, a Camilo lo acompañaron, además de su amada Diana, los músicos que siempre van a donde quiera que él va: Bob Dylan, Silvio Rodríguez, Andrés Calamaro, Paquito D’Rivera, Fito Páez, Gonzalo Rubalcaba... Esos ritmos se oyen sonar en los textos, porque la música en el escritor es parte de sus estados de ánimo.
Este libro está hecho con la intención de que sea el diario de un viaje, pero el autor no puede evitar constantes referencias al pasado: la infancia con sus abuelos y su madre en una estación de ferrocarril, su experiencia en las escuelas al campo de la Cuba revolucionaria, los entrañables personajes de su pueblo y las aventuras junto a su padre Serafín.
Camilo se imaginó de muchas maneras su regreso a Cuba y aquí se lo sigue imaginando. El viaje que él y Diana hicieron por La Habana, Santa Clara, Cienfuegos, el Paradero de Camarones, Manicaragua, El Cristo y Santiago de Cuba es solo un pretexto para permanecer en su isla imaginaria, esa de la que él nunca se mueve".
                                                                                                                                     Freddy Ginebra